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El día 5 de Junio del 2002 se celebró el 20 aniversario del primer reporte de un paciente con SIDA. Este evento nos lleva a la reflexión sobre lo que es la historia de la más devastadora epidemia en la Historia de la Humanidad. Los primeros casos de SIDA afectaron a 5 jóvenes homosexuales, habitantes de Los Angeles, California, todos ellos con Neumonía por P. Carinii.Nadie se imaginó que de ese "simple y breve" comienzo, arrancaría una epidemia mundial que mataría a más de 20 millones de personas y dejaría a otras 36 millones infectadas. Hace 20 años, los médicos estaban confundidos, había cientos de elementos que no podían siquiera explicar. Las comunidades reportaban muertes y su población de hombres y mujeres jóvenes disminuía de manera sorpresiva. Había cientos de preguntas sin respuestas. Hoy en día la epidemia del SIDA continua su expansión en el mundo, ha llegado a casi todos los rincones del planeta. Todavía no tenemos noticias de una posible cura. El SIDA ha causado dolor, estigma y soledad, ha fracturado familias y relaciones de pareja. 20 años más tarde ¿Podemos tener alguna perspectiva optimista? Si. Las buenas noticias en este 20 aniversario vienen de los seres humanos. La respuesta humana ante el SIDA aumenta sin precedentes a la vez que cada día hay más conocimiento del Síndrome, más respuestas posibles. En la esfera social, el SIDA ha hecho que las personas saquen lo mejor de si mismas. Los pacientes que día a día luchan contra el SIDA, aún contra la corriente de discriminación, han ayudado a desplazar la indiferencia de los primeros años. Los políticos y la sociedad civil toman conciencia. Mientras tanto científicos de todo el mundo continuan en la búsqueda de vacunas y medicamentos antivirales más efectivos. La epidemia hoy cruza por su tercera década de vida y existe un compromiso social cada vez más fuerte, la gente quiere que el Síndrome desaparezca - lo que sea que esto signifique- Los tratamientos existen en casi todos los países del mundo y se dan con equidad a quien los necesite. El éxito de la terapia antirretroviral en América y Europa, aún cuando no se trata de una cura, mueve a la comunidad global contra la incertidumbre. Ninguna instancia de salud puede negar atención a pacientes seropositivos. Los medicamentos se expanden a otros continentes, aunque en algunos con renuencia como Africa y países asiáticos. Hasta ahora el clamor de los líderes políticos y sociales va ganando terreno, algunos de ellos han tomado la estafeta y están dispuestos a obtener tratamientos para los seropositivos en sus fronteras.. Es verdad que las terapias antirretrovirales no se han expandido lo suficiente y de manera rápida en países en vías de desarrollo, pero existen, están disponibles. Por supuesto que el increible impacto de la epidemia del SIDA pone en claro que el tratamiento por si solo no es suficiente. La prevención es quien juega el papel más importante. Se siguen ensayando vacunas para dar con una cura efectiva, lo cuál sería un logro enorme. En esta búsqueda se encuentran varios países del orbe. Es posible que ya no falte mucho para dar con la cura. En el 20 aniversario del descubrimiento del SIDA, sabemos que se han alcanzado metas importantes en cuanto al control de la enfermedad y que esto no hubiera sido posible sin la gente, las personas que a nivel global, en todos los países, se manifiesta contra la epidemia, se informa y lucha.
El día mundial de la lucha contra el SIDA a nivel mundial se celebra el día 1 de diciembre de cada año. Es un día para el recuerdo y la reflexión, para anhelar los éxitos y reforzar posiciones en la Batalla contra el HIV/SIDA. Naciones lejanas del resto del mundo todavía no cuentan con suficientes tratamientos para su habitantes seropositivos, las personas necesitan cuidados médicos y no les es fácil obtenerlos, algunos luchan contra el estigma, pierden su trabajo, a su pareja, a sus amigos. ¿Qué se puede hacer? ¿Quién podría hacerlo? Los países ricos en recursos han acordado no perder de vista al HIV y a las personas afectadas por este virus. Todos tenemos responsabilidad sobre este tema, los médicos podrían compartir su conocimiento sobre el SIDA con pacientes seropositivos y sujetos sanos, los padres deben hablar con sus hijos e hijas abiertamente sobre la sexualidad. Todos debemos saber cómo se trasmite la enfermedad. Diariamente aparecen nuevos tratamientos con la esperanza de ser más efectivos. Los médicos deben estar concientes del esfuerzo que hacen los pacientes, verlos en su exacta dimensión de individuos. En breve, tenemos mucho trabajo por realizar. El único motivo debe ser la dedicación y la sinceridad. De alguna manera "Todos vivimos con el HIV,"Todos conocemos a alguien que ya es seropositivo o incluso que ya murió a causa del SIDA. Todos los días son días de lucha para las personas que viven con HIV. Para el resto, el 1 de diciembre es un momento de reflexión, de hacer preguntas y de unirse, de alguna manera a la Batalla que se libra todos los días.
Hoy,
1 de diciembre de 2002, es el día mundial del SIDA. Durante las
24 horas de este día, se habrán infectado por VIH, el virus
que causa el SIDA, unas 14,000 personas en el mundo. Más de la
mitad de ellas, serán menores de 25 años de edad y casi
todas ellas del mundo subdesarrollado. Cada
año en el Día Mundial del SIDA, la comunidad global renueva
el compromiso colectivo de hacer frente a uno de los flagelos más
devastadores en la historia humana: el virus de la inmunodeficiencia humana. El
costo de la pandemia es impresionante: El VIH ha cobrado más de
3 millones de vida en el mundo solo en el año 2002 y unos 42 millones
de personas vive con el virus. La mayoría de las infecciones y
muertes han ocurrido en países pobres, donde frecuentemente el
VIH se superpone a otros problemas graves de salud pública como
tuberculosis, paludismo y desnutrición. En
México, a pesar de las cifras y estadísticas dadas por las
instituciones oficiales, no se conoce con precisión uno de los
datos fundamentales para poder estimar el número de mexicanos que
viven con el VIH sin saberlo: el número de infecciones nuevas por
año. Es posible que más de 400,000 personas estén
infectadas por el VIH en nuestro país. El enemigo común, el enemigo a vencer, es el VIH, y no quienes son afectados por él. Por tanto, la campaña mundial de lucha contra el SIDA ("Vive y deja vivir") es, a partir de hoy, contra el estigma y la discriminación. Cada uno de todos, en cualquier parte y contra cualquiera, debe enfrentar y rechazar la discriminación relacionada con VIH/SIDA. En
los pasados 21 años, se han obtenido avances significativos en
la investigación biomédica del SIDA. Los científicos
conocen ahora más acerca del VIH y sus mecanismos que causan el
SIDA, mucho más que cualquier otro virus. El progreso es evidente
en la atención médica de las personas infectadas. El acceso
a los poderosos tratamientos antirretrovirales ha resultado en el control
del curso de la enfermedad y en los consecuentes cambios en el pronóstico
de la enfermedad. Sin embargo, muchos países del mundo subdesarrollado
no tienen o no proporcionan a sus ciudadanos los recursos o la infraestructura
de salud que son necesarios para brindarles los beneficios de las investigaciones
biomédicas. En
el INER, todos nuestros enfermos reciben, desde hace 2 años, el
tratamiento antirretroviral eficiente para detener el curso de la enfermedad.
No obstante, los medicamentos antirretrovirales, aunque necesarios, no
son suficientes. Hay otros factores que promueven la no adherencia a los
fármacos e impiden la eficacia del tratamiento. Y se pierde el
control del virus. El virus regresa y el curso de la enfermedad continúa
y conduce a la muerte. Estos factores son los sociales y culturales. Hace
falta mucho por hacer, pues el VIH se propaga aceleradamente en muchas
partes del mundo. Aun en los países donde se dispone de los costosos
fármacos anti -VIH y se ha logrado disminuir la propagación
del virus, el número de nuevas infecciones por año continúa
siendo inaceptablemente alto en la mayoría de países del
mundo, incluyendo los "desarrollados". A
menos que la comunidad mundial se una y consiga llevar las herramientas
que han demostrado su eficacia en el tratamiento y la prevención
del VIH/SIDA a todas las naciones, a las comunidades y a los individuos
que lo necesitan, las peores consecuencias de la pandemia del SIDA se
verán en los próximos años. Hay
esperanzas de que los recursos y compromisos para detener la pandemia
del SIDA sean alcanzados. Para ello, se requiere el trabajo conjunto y
coordinado de organizaciones internacionales, gobiernos, instituciones
filantrópicas, investigadores académicos, grupos de activistas
y compañías farmacéuticas, para que concurran y ejecuten
las ideas, movilicen los recursos y muestren que los servicios de atención
médica y de prevención pueden ser aplicados con eficiencia
y éxito aun en los países pobres. De
manera simultánea a la lucha para construir esa esperanza, tenemos
que enfrentar muchos retos, como la superación del estigma y la
discriminación asociados frecuentemente con el VIH-SIDA. A diferencia
de muchos individuos afectados por otras enfermedades crónicas,
la gente que vive con la infección por VIH enfrenta los prejuicios
y aun la violencia física solamente porque han tenido el infortunio
de estar infectados por un virus. Es absurdo ver hoy la alta frecuencia
con que nuestros pacientes son rechazados por amigos, compañeros
y aun su propia familia. Es absurdo también, e inaceptable, la
evidente discriminación institucional que se expresa día
a día con el rechazo de los enfermos, la negación de la
atención médica u hospitalaria, el despido de los empleos
y el rechazo a los seguros médicos. Las
consecuencias del estigma y la discriminación son graves para la
persona infectada por VIH, para su familia y para la sociedad. El estigma
y la discriminación impiden la búsqueda de tratamiento,
producen mayor depresión e inducen el sufrimiento innecesario.
El costo psíquico y social del aislamiento y el ostracismo son
profundos y graves. Para la salud pública, el estigma y la discriminación
son un desastre: evitan la búsqueda de las pruebas de laboratorio
que detectan la infección y, por tanto, inducen la pérdida
de las oportunidades de un tratamiento oportuno necesario para la persona
infectada y evitan el control de la transmisión del virus de persona
a persona. El
día mundial del SIDA es también una oportunidad para aprender
más acerca de los progresos resultantes de las investigaciones
sobre VIH- SIDA, para saber dónde estamos hoy, las esperanzas del
mañana y las etapas necesarias para alcanzar el objetivo final:
el descubrimiento de una vacuna segura y eficaz para prevenir la infección
por el VIH. Sin el trabajo conjunto y coordinado de todos, el VIH continuará
devastando comunidades en México y en el mundo. Estamos en el punto central en la pandemia del VIH/SIDA. Sabemos que el tratamiento y la prevención, cuando son ofrecidos en forma apropiada, pueden tener una enorme eficacia. Ahora, debemos superar los retos financieros y logísticos, los sociales y culturales -y con ellos los poseídos por el estigma y la discriminación - para que el tratamiento anti-VIH y la prevención de la infección sean la regla y no la excepción, como lo mandan las leyes, para todos los ciudadanos de los diferentes Méxicos y Mundos, los ricos y los pobres. |
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